viernes, 27 de junio de 2014

Historia de una poética



                                                  Para E. S.

Puesiesque esta era una vez un pueta

de aquí del país

que no era ni bello ni malo como Satanás

(como él soñaba que era)

sino mero feyito y pechito y retebuena gente

que a puras cachas hacía el tiempo para escribir

entre sus estudios de Teneduría de Libros

y su trabajo en los Juzgados.


El pueta nacional amaba a la justicia y a las muchachas

(tal vez un poquito más a las muchachas que a la justicia)

(pero eso no es tan pior si uno no sabe

el talle que tiene la justicia por estos lares)

y sábado a sábado hacía sonetos al pueblo

al futuro que vendrá

y a la libertad para tirios y troyanos

todo ello ya con la mirada llameante

después de haber llamado pan al maíz

y vino al guaro.

Así fue su vida y su obra

de las que se hablaba en las tertulias de “La Masacuata”

y que hasta llegaron a despertar

un comentario benevolente de Roberto Armijo.


Un día sucedió que subió hasta las nubes el precio del papel:

y tanto en los Juzgados como en la Academia

le racionaron implacablemente las hojas al pueta

a fin de que no las desperdiciara en nada que no fuera

su tétrico trabajo judicial y su aprendizaje contable.


El Pueta echó de ver clarito

y para más señas en un día de la semana bastante alejado del sábado

que en el fondo de todo había un atentado contra la poesía

que no se podía quedar así

por mucho y que el gobierno hablara del alza del petróleo.


Fue entonces que comenzó a escribir en los muros

con su mero puño y letra

en los tapiales y en las paredes

y en los grandes cartelones de las propagandas.

No le fue leve el cambio

muy por el contrario

al principio

cayó en profundas crisis de concepción creadora.


Es que en los tapiales no lucían bien los sonetos

y frases que antes le embriagaban como

"oh sándalo abismal, miel de los musgos"

se miraban todas cheretas en las paredes descascaradas.


Además los serenos y los orejas

y los cuilios y los Guardias Nacionales

de todas maneras se lo iban a encumbrar

(si es que no lo venadeaban de entrada)

aunque lo que pintara en los muros fueran versos como

"fulge, lámpara pálida, tu rostro entre mis brazos"

o

"yo te libé la luz de la mejilla"

o

"no hay Dios ni hijo de Dios sin desarrollo".


De ahí que el pueta agarrara vara de una vez

y se metiera a la guerrilla urbana

(ERP: Sección de Propaganda y Agitación de

la Dirección Nacional)

para quien ahora pinta en los muros

cuestiones como éstas:

"viva la guerrilla"

"lucha armada hoy -socialismo mañana"

"ERP".

Y si alguien dice que esta historia es

esquemática y sectaria

y que el poema que la cuenta es una

tremenda babosada ya que falla

"precisamente en la magnificación de las motivaciones"

que vaya y coma mierda

porque la historia y el poema

no son más que la puritita verdá.


Roque Dalton. Poemas clandestinos, 1980. En Antología. Visor, 2000.

Imagen: Internacional situacionista. Exposición Destruktion af RSG-6. Galería EXI, Odense (Dinamarca) Junio, 1963.

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