martes, 17 de octubre de 2017

CON BARRO OTRA ESPERANZA



Cuando el cálculo ha muerto

tras una vida en nada,

y la geometría del amor,

triste conciencia,

se hizo rota veranda donde asoma

el pánico su rostro extraviado

-a lo lejos, un páramo en ceniza,

derribadas estrellas, derrelictos,

duras migas de pan como palabras

olvidadas del tiempo, ya sin uso,

que no llevan a casa-, ¿qué nos queda,

mi amor, salvo este adobe

en ruinas, que ahora toco y se deshace

crujiendo entre mis manos, aventando

la pureza de tantas lluvias idas,

de tantos soles nuestros? ¿Qué nos queda

salvo esta tarde

penúltima de invierno ya sin nieve

y sin fábula?

                         Alárgame tu mano,

compañera,

y, en silencio y sin queja,

acaricia esta arena con tu arena,

tu agua con mi agua,

hasta formar de nuevo con barro otra esperanza,

antes que el vendaval del olvido nos disperse.






Conrado Santamaría. La noche ardida. Ruleta Ediciones, 2017.

Imagen: Ana Mendieta. Silueta.

sábado, 14 de octubre de 2017

MOVING



El odio repara su hoja de cuchilla

y calcula fríamente

si la herida penetrará en el córtex


si podrá deshacerse al fin

de las tenaces mariposas

            que planean dulcemente

sobre el orden del día


qué sentido tiene

atravesar de puntillas los cristales

o inclinar levemente la cabeza

sobre la monotonía de los raíles

                                               ¡crac!


rendirse o coleccionar estorninos

tampoco ahuyenta el claxon de la aspereza


qué sentido tiene

aprender a rezar de nuevo

sobre el trazado de versos libres


¡ninguna transformación!


a la mano que disecciona el córtex

sólo le interesa la mirada

            de los cuerpos vencidos.





Isabel Hualde. En Voces del Extremo. Antología 2012/2016. Coord. Antonio Orihuela. Amargord, 2017.

Imagen: Dino Valls

jueves, 12 de octubre de 2017

[Mío es el rublo que varea la piel cada mañana]



Mío es el rublo que varea la piel cada mañana,

el dólar de plata con que paso del día a la locura,

la calderilla y su parsimonia.

Como un peldaño que siempre se bajara,

desfilan las ubres animales

rozando la hierba por costumbre

hasta el lugar donde reclino la cabeza creyendo que descansa.

Un resquicio de paz y un espíritu inquieto,

bendita intersección.

Entre la lluvia,

en el anonimato de la casa vacía,

una diosa madre tararea melodías ajena a las monedas;

solo el viento persiste en su abandono,

rompe la cancela, penetra por los huecos

y se instala como un gato más en lo que tengo.





Rosario de Gorostegui. En Voces del Extremo. Antología 2012/2016. Coord. Antonio Orihuela. Amargord, 2017.

Imagen: Remedios Varo. Banqueros en acción, 1962.